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Praga

Actualizado: 3 feb 2024


Continuamos nuestro viaje Interrail por Europa y nos dirigimos a Praga, la ciudad de las cien torres. Esta ciudad checa nos enamoró con su arquitectura medieval y su ambiente mágico.



10 de Julio de 2023

 

Cuando llegamos a Praga, ya era tarde, así que lo único que hicimos fue hacer el check-in del hotel e iremos a dormir pero, antes de irnos a dormir, nos dimos cuenta de que mi ojo se estaba poniendo rojo. Aún así, pensamos que era del cansancio y nos fuimos. Al día siguiente, me di cuenta de que era conjuntivitis.


Lo primero que hicimos cuando nos levantamos fue ir a una farmacia y comprar unas gotas para la conjuntivitis, las cuales después de un rato nos dimos cuenta de que no eran de mucha ayuda, ya que los padres de una de las que fuimos son farmacéuticos y nos dijeron que no servían, pero era lo único que tenía ahí ya que no podía ir al médico.

Después de esto, fuimos a visitar la Torre de la Pólvora. Este es un campanario gótico del siglo XV con bar restaurante y mirador. Es una de las puertas originales que daba acceso a la ciudad en el siglo XV y se llama así porque se utilizó durante años para almacenar pólvora y armas. El precio básico de la entrada es de 190 CZK, lo que equivale a 7,66 euros.



Después fuimos a la Plaza de la Ciudad Vieja, donde se encuentra el Reloj Atronómico, la iglesia de Tyn y la Torre del Ayuntamiento. El reloj lleva funcionando desde el signo XV. Las figuras visibles representan la vanidad, la avaricia, la lujuria y la muerte. Cada hora en punto comienza el show del reloj. Este show consiste en que la muerte toca la campana, las figuras comienzan a negar con la cabeza porque no quieren morir a pesar de sus pecados y se abren dos ventanas por las que van pasando los apóstoles. Finalmente un gallo y muestra la nueva hora.




Al lado está la iglesia de Tyn, la iglesia más conocida de Praga, que también visitamos y, después nos quedamos un rato en la plaza dando un paseo.


Fuimos a pasear por la calle Parizska y después por al lado del Río Moldava, hasta que llegamos al Parque del Despertar Nacional. Es un pequeño parque en la orilla derecha del Río Moldava, a unos pocos metros al sur del puente Carlos. Destaca un grandioso monumento neogótico dedicado al Emperador Austriaco Francisco José I.




Al otro lado del río, está el Teatro Nacional de Praga, que se creó el año 1881 y es uno de los edificios más impresionantes de Praga.

Después pasamos por el Zofin Palace, un edificio neorrenacentista. Es un centro cultural, un lugar para conciertos, bailes, conferencias y exposiciones.

Después de pasar por aquí, ya nos fuimos a comer a un restaurante llamado Provaznice.

Estuvimos un rato ahí descansando y luego ya fuimos a seguir visitando Praga. 



Zofin Palace












Primero pasamos por el Teatro Estatal de Praga. Tengo que decir que los dos teatros de Praga, por fuera me parecieron muy bonitos e interesantes.


Después pasamos por la Iglesia de San Martín en la pared, para así después llegar a la Cabeza de Kafka. Es una escultura al aire libre de David Černy que representa al escritor bohemio de lengua alemana Franz Kafka. Es un homenaje de 11 metros de alto y 42 pisos de acero inoxidable que giran de manera independiente a cada hora en punto. 



Al seguir, nos encontramos con la Casa Danzante. Es un edificio que tiene una forma muy peculiar. En un primer momento le llamaron Fred&Ginger por simular a una famosa pareja de bailarines, pero finalmente se quedó con Dancing house. Su construcción causó controversia entre los vecinos de la zona, ya que su diseño rompe completamente con la arquitectura y la estética de la zona, pero esto también lo hace especial.




Decidimos coger un paseo en barco de una hora por el río Moldava. Estos son unos barcos que mientras dan un paseo van explicando cosas de lo que vas viendo mientras el barco avanza. Es muy chulo hacerlo, ya que permite ver Praga desde una perspectiva diferente.




Volvimos a la Plaza de la Ciudad Vieja para pasar el rato que nos quedaba ahí. Además, nos comimos un Trdelnik. Es un dulce típico de Praga. Se trata de una masa de harina enrollada en un pincho de madera y que asa al fuego de unas brasas la masa mientras que gira sobre sí mismo. Además se le pueden poner cosas dentro, como fresas, helado, nata, chocolate, y muchas cosas más ¡No os lo podéis perder!  Está muy bueno.

Nos sentamos a comérnoslo y después ya decidimos ir al hotel a descansar y cenar.






















11 de Julio de 2023

 


Al día siguiente, fuimos a pasear por el Puente San Carlos. Es el puente más viejo de Praga y atraviesa el río Moldava de la Ciudad Vieja a la Ciudad Pequeña. Durante el día, el ambiente en este puente es animado, ya que hay pintores, artistas, músicos y vendedores de souvenirs. Por la noche, el puente es más romántico, ya que están las farolas iluminadas y el castillo de Praga también iluminado de fondo.

Una cosa curiosa de este puente, es que tiene esculturas.

Una de ellas es la de Juan Nepomuceno. Una tradición es que se pide un deseo posando la mano izquierda en esta estatua, de manera que se hará realidad. Por otro lado, hay también una figura que contiene un perro. Se dice que se toca el perro como símbolo de fidelidad, para prometerse volver a Praga en un futuro.

Las estatuas se identifican fácilmente, ya que las partes que se tienen que tocar están más desgastadas.




Después fuimos a visitar el Muro de John Lennon, que fue durante muchos años un símbolo de la lucha por la libertas de expresión y los Derechos Humanos.


Una vez visitado esto, fuimos al Castillo de Praga, donde pudimos verlo por fuera ,por dentro y también vimos el cambio de guardia. Además, después fuimos a visitar el Jardín Real, donde estuvimos un rato paseando.



















Fuimos a comer y por último, fuimos a visitar la calle más estrecha de Praga.

El origen de las calles estrechas de Praga eso para evitar que los incendios devorasen el barrio. Los checos dejaron huecos entre algunos edificios a modo de cortafuegos.

Con el paso del tiempo se ha ido convirtiendo en un punto turístico de interés en Praga, tanto que hubo que instalar un semáforo peatonal en los extremos para poder ordenar la circulación de los clientes.

En uno de los puntos mide sólo setenta centímetros de anchura.





Después, ya nos dirigimos a recoger nuestras maletas para ir a la estación de tren y así partir a nuestro próximo destino, Viena.


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