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Venecia

Actualizado: 4 feb 2024

¡Y con Venecia llegamos al final de nuestro viaje por Europa! La ciudad italiana, conocida como la “ciudad de los canales y las góndolas” nos encantó. Tiene un ambiente muy romántico.


13 de Julio de 2023

 

Lo primero que vimos al salir de la estación, fue la Iglesia de San Simeon Piccolo. Es una de las iglesias más significativas de la ciudad, al menos en cuanto a su aspecto exterior, debido a que se destaca respecto a los otros edificios y a que está prácticamente de frente para quien sale de la estación de trenes, al otro lado del Gran Canal.





Después fuimos a dejar las mochilas a unas taquillas, ya que no podíamos hacer el check-in en el hotel hasta las dos del mediodía aproximadamente.


Fuimos a pasear por Venecia, y visitamos diferentes iglesias, como la Iglesia de Santa Maria de Nazareth, la Iglesia de Santa Maria Magdalena, la Iglesia de San Felice y la Iglesia de San Giovanni Cristomo. La que más bonita me pareció fue la de San Simeon Piccolo, ya que a mi parecer, es la más diferente bonita en el exterior.


Fuimos de camino al Puente Rialto. Cerca, se encuentra la heladería Suso, que dicen que es el mejor helado de Venecia.

El puente de Rialto es el más emblemático de la ciudad. Al cruzarlo hay muchas tiendas de joyitas y de souvenirs. Este puente comenzó siendo de madera y con el tiempo ha ido teniendo varias reconstrucciones. Tal y como es en la actualidad, el puente Rialto fue inaugurado en 1591.

Aquí se puede aprovechar y coger una góndola. Hay diferentes precios. Un paseo en góndola 30 minutos cuesta unos 80 euros, en cambio, 35 minutos pero a la hora del atardecer cuesta 100 euros. También hay otra opción que es cogerlo compartido con otra gente. De esta manera, suele salir un poco más barato.





Fuimos a comer al restaurante TraHoria Alla Ferrata. Lo recomiendo mucho, yo comí espaguetis a la carbonara y fueron los mejores espaguetis de mi vida. 


Después pasamos por el Puente de la Constitución, donde se pueden ver unas vistas muy bonitas. Es una obra multimillonaria de cristal y acero que se inauguró en 2008. Un dato curioso es que pretendía simbolizar la aceptación de la modernidad en la ciudad, pero al final acabó teniendo muchas quejas y se dio a conocer como un escenario de caídas y resbalones. 

En mi opinión, creo que es un puente muy bonito que, igual que he mencionado antes, al subir se pueden apreciar unas bonitas vistas. Aún así, sí que es verdad que es fácil resbalarse. 























Después pasamos por el Palacio Grimani de san Luca. Se encuentra en el canal Rio di San Luca de la ciudad, en el punto en el que desemboca en el Canal Grande.

Una vez visitado esto, visitamos la Plaza San Marcos. En la Plaza San Marcos está la Torre del Reloj, el Campanile, la Basílica de San Esteban y el Palazzo Ducale.

Para visitar la Basílica por dentro, se puede comprar la entrada de varias maneras. La primera es comprar la entrada online en la página oficial de la Basílica de San Marcos. La segunda es contratar una visita guiada por la Basílica, además de que también hay visitas de la Basílica de San Marcos más el Palazzo Ducale. Por último, también se puede comprar la entrada en la taquilla, aunque de esta última forma es la menos recomendable, ya que se forman grandes colas. 





Fuimos a cenar a un restaurante llamado “Da Mamo” y después quisimos ir a tomar algo pero se nos hizo tarde. Recordad, aunque en España lo hagamos todo muy tarde, en el resto de países no. Por lo tanto, tuvimos que ir al hotel para descansar y enfrentar el último día de la aventura.






14 de Julio de 2023

 

El último día lo que hicimos fue coger un ferry e ir a Murano. 

Murano es una isla de la laguna de Venecia y es famosa por la tradición del vidrio soplado. 

La isla es el hogar de muchas fábricas de vidrio y estudios, y los visitantes pueden ver a los sopladores de vidrio en el trabajo. Murano también tiene una serie de tiendas que venden vidrio de Murano.


Lo que hicimos fue pasear durante todo el día por esta isla e ir entrando a las tiendas. Algo que nos impactó fue que casi todas las tiendas de Murano, por no decir todas, son de figuras de vidrio.














El restaurante al que fuimos a comer es “La Perla di Bisate”. Después de un rato, volvimos a Venecia, donde ya nos dirigimos hacia el aeropuerto, y donde casi nos quedamos sin volar, ya que cuando por la mañana fuimos a hacer el check-in online, solamente quedaban sitios de pago y decidimos hacerlo presencialmente al llegar al aeropuerto. 

Cuando en el aeropuerto lo fuimos a hacer, tuvimos mucha suerte, ya que nos dijo la chica que si nos llegamos a esperar un turno más nos quedamos sin volar porque habíamos overbooking y esos eran los últimos asientos que le quedaban.


¡Y hasta aquí mi aventura! Espero que la hayáis disfrutado tanto como yo y os sirva para animaros a vivirla vosotros también.

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